Vacunas Adolescentes y Adultos

Esquema de Vacunación para adolescentes y adultos.

Los esquemas de vacunación en el adulto, han dejado de ser vistos como complemento a los esquemas de inmunización infantil para pasar a constituir un área de rápido desarrollo denominada inmunoterapia. No obstante, la generalización de la vacunación en el adulto ha enfrentado serias dificultades, entre las que se pueden señalar la insuficiente cultura preventiva de la sociedad mayor de 18 años, incluyendo al personal de salud, los costos de establecer esquemas poblacionales y la falta de programas sanitarios al respecto. Sin embargo, hay aspectos que ya han sido superados gracias a la experiencia que en vacunación infantil tienen las instituciones de salud, como la distribución, la logística de aplicación, el almacenamiento, las reacciones diversas; así como la conceptualización de la acción de las vacunas en la preservación de la salud.

Bajo un punto de vista biológico, la vacunación del adulto resulta incluso más sencilla que la del niño, pues el adulto cuenta con un sistema inmunitario maduro que garantiza una mejor respuesta que la que ocurre en muchos sujetos pediátricos; no existe el inconveniente de la transmisión transplacentaría de anticuerpos que puede interferir o modular la respuesta a la inmunización. Además el adulto entiende mejor que el niño la necesidad de que se le aplique una vacuna. Los adultos están expuestos a ciertos riesgos como los laborales o los relacionados con la actividad sexual que pueden propiciar enfermedades prevenibles a través de la vacunación.

Habría que mencionar que en el ámbito de la investigación inmunológica, a pesar de los importantes avances que ha tenido, hay muchos retos por enfrentar aún, inclusive en lo que se refiere a la vacunación infantil. Por ejemplo, se ha descubierto que algunas vacunas aplicadas en la niñez deben ser reforzadas en la edad adulta, pues la inmunidad no es permanente en todos los casos y la vacunación sólo pospone la enfermedad. También es importante hacer notar que los criterios para la vacunación en los adultos aún se están estableciendo y es comprensible que las indicaciones puedan variar conforme se acumule información relacionada con ellas. Mientras la efectividad contundente de las vacunas no se haya demostrado plenamente, las controversias médicas en torno a la conveniencia de la vacunación en los adultos seguirán siendo un freno a la aplicación de esquemas precisos en la inmunización de la edad adulta. No obstante, consideramos que deben darse pasos certeros hacia la sistematización de la vacunación en el adulto, por lo que proponemos el diseño de una cartilla de vacunación del adulto, similar a la que existe para los niños, incluyendo el cumplimiento del esquema recomendado para el adulto sano, así como el confeccionado de acuerdo con el perfil de riesgo de cada persona.

La diversidad de las vacunas aplicables en la edad adulta, puede prevenir padecimientos en distintos grupos de edad, por ejemplo, en adultos de 18 a 24 años es recomendable la aplicación de las vacunas del tétanos y difteria, de la hepatitis B, del sarampión y de la rubéola, esta última en mujeres en edad reproductiva, no embarazadas y sin inmunidad previa. Para personas entre 25 y 64 años se recomiendan también el tétanos, la difteria y la rubéola, y para los adultos de 65 años en adelante sanos la del tétanos y difteria, la del neumococo y la influenza. La mayoría de las vacunas mencionadas, tienen una eficacia alta, por lo que todas las personas deben recibirlas.